domingo, 15 de diciembre de 2013

¿Podríais vosotros crear un Dios?

Las siguientes palabras me muestra un indicio más acerca de qué quiso decir Nietzsche al hablar del superhombre:
¿Podrías vosotros crear un Dios? -¡Pues entonces no habléis de dioses! mas el superhombre sí podría crearlo. (Nietzsche, Así habló Zaratustra, p.131).
Y me quedo pensando que con carácter previo a la creación de un Dios habría que formarse una idea de eso que uno ha de poder crear. ¿Os podrías formar vosotros una idea apropiada de Dios?, esta es la pregunta que yo formularía. Y estas otras, ¿por qué creer que cuando uno menciona la palabra "Dios" ya sabe de qué está hablando? ¿Hablamos, entonces, todos sobre lo mismo por el solo hecho de mencionar la misma palabra?
Por último, no deja de ser curioso que para superar al hombre, sobrepasar la idea de hombre, uno debería de ser capaz de crear un dios, pues pienso la idea de dios y de la divinidad como algo demasiado humano. 

viernes, 13 de diciembre de 2013

Nietzsche, y el discurrir en pos de lo valioso.

En esta cita breve encuentro la expresión de la voluntad de guiarse por un pensamiento que va en pos de lo valioso y que rechaza la construcción de deducciones lógicas que no omitan ningún paso y que muestren con claridad el discurrir de premisa en premisa hasta dar con la firmeza de la conclusión. Frente a ese discurrir deductivo en Nietzsche encuentro el discurrir que busca expresar algo valioso, y desprecia y deprecio aquello carente de valor. Y ello no desmerece la claridad:

"En las montañas el camino más corto es el que va de cumbre en cumbre [...]" (Nietzsche, Así habló Zaratustra, Alianza editoras  p.69, "Del leer y el escribir"). 

Y yo escucho, el pensamiento elevado discurre a grandes saltos desde lo valioso a otro tanto del mismo valor: presenciando valor.

martes, 3 de diciembre de 2013

El sentido de la tierra y Nietzsche.

 Uno de los cometidos que pretendo abordar al leer la obra de Nietzsche persigue formarme una idea, en la media de lo posible, acerca de la noción de superhombre (übermensch). Ya en el prólogo de Así habló Zaratustra se encuentran las siguientes palabras que comprendo como señal que indican dónde buscar para desentrañar qué quiso decir Nietzsche con la expresión citada:
El superhombre es el sentido de la tierra. Diga vuestra voluntad: ¡sea el superhombre el sentido de la tierra! (Nietzsche, Así habló Zaratustra, prólogo).

Sin embargo, más adelante, en el capítulo titulado del árbol de la montaña, Nietzsche ofreció una indicación más precisa acerca de lo que cabe entender por el sentido de la tierra:
Cuanto más quiere elevarse hacia la altura y hacia la luz, tanto más fuertemente tienden sus raíces hacia la tierra, hacia abajo, hacia lo oscuro, lo profundo, -hacia el mal. (Nietzsche, Así habló Zaratustra).

domingo, 1 de diciembre de 2013

Nietzsche y la superación del hombre.

Y Zaratustra habló así al pueblo:
Yo os enseño el superhombre. El hombre es algo que debe ser superado. ¿Qué habéis hecho para superarlo?
Todos los seres han creado hasta ahora algo por encima de ellos mismos: ¿y queréis ser el reflujo de esa gran marea, y retroceder al animal más bien que superar al hombre? (Friedrich Nietzsche, Así habló Zaratustra, Alianza Editorial, 11ª, 1983)
Y comenzaré por preguntar ¿a quién se dirigen estas palabras? ¿Quién debe superar al hombre? Y para superar al hombre, ¿qué debería entenderse por hombre? Y una vez superado el hombre, ¿qué se entenderá entonces por hombre? ¿Quién quedará comprendido como ese que sobrepasa al hombre? ¿Qué deberá entenderse como lo sobrepasado, una vez  dejado atrás el hombre? En definitiva, ¿hasta qué punto puede ser abandonada la idea de hombre? ¿Hasta que extremo podría cualquiera abandonar toda posible idea de hombre? ¿Y que nuevas ideas vendrían a reemplazarla?
Con estos interrogantes y otros que aparecerán comienzo la lectura de Nietzsche.

sábado, 30 de noviembre de 2013

La tarea kantiana: dar plena satisfacción a la razón humana.

Kant finalizó su obra, Crítica de la razón pura, con las siguientes palabras:
Sólo queda el camino crítico. Si el lector ha tenido la amabilidad y la paciencia de recorrerlo conmigo, puede ahora juzgar si le gustaría aportar su parte para contribuir a la conversión de este sendero en camino real, para conseguir antes de que termine este silbo lo que muchos silbos no han sido todavía capaces de obtener: dar plena satisfacción a la razón humana en relación con los temas a los que siempre ha dedicado su afán de saber, pero inútilmente hasta hoy. (B884)

En estas palabras encuentro la idea central que animó a crear esta obra filosófica. Con independencia de la cercanía o lejanía de mi lectura, lo cierto es que me parece casi imposible que en la actualidad haya algún filósofo capaz de abordar una obra de esta envergadura. Y me pregunto ¿por qué estoy convencido de ello? ¿Por qué encuentro en esta obra un texto irrepetible, que no volverá a darse nada parecido en la historia? Y no digo que esta afirmación sea verdadero, sino que yo me encuentro convencido de ella.
Y la respuesta la entreveo en la manifestación de la tarea asumida: dar plena satisfacción a la razón humana. ¿Quién escribirá hoy en día un ensayo de filosofía pretendiendo lograr la plena satisfacción de la razón humana? ¿Quién dedicará tanto esfuerzo como dedicó Kant a este cometido?

jueves, 21 de noviembre de 2013

A propósito de la idea de alma en Kant.

Las siguientes palabras las transcribo de la Crítica de la razón pura: 
Tampoco podríamos en realidad conocer el alma en sí misma mediante estos predicados supuestos, por más que quisiéramos aplicárselos, ya que constituyen una simple idea no susceptible de representación concreta. De esta idea psicológica no pueden derivar más que ventajas si nos guardamos de darle un valor superior al de una simple idea... (B 710; pág. 555; Taurus 2007).
Y nada más acabar de leerlas me hubiera gustado preguntarle al autor: ¿desde cuándo a las ideas se les atribuye valor? ¿Y que sucederá cuando de esa idea se deriven inconvenientes? ¿Dejará de valer? ¿Y frente a quién han de valer las ideas, para quién? ¿Acaso el valor no es susceptible de alteración?

Y así me quedo pensando o imaginando la respuesta que a buen seguro no hubiera rehuido Kant.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Kant y la exitencia del ser supremo.

Acabo de leer en la Crítica de la razón pura:
En efecto, supongamos que hubiese obligaciones que fuesen perfectamente correctas en la idea de la razón, pero sin realidad aplicable a nosotros mismos, es decir, obligaciones que carecerían de motivos de no suponerse un ser supremo que pudiera dar efectividad y firmeza a las leyes prácticas. En este caso, tendríamos  también obligación de seguir conceptos, que, [...], son preponderantes atendiendo a la norma de la razón... (Kant, Crítica de la razón pura, B616, p. 498).
Según estas palabras de Kant, en términos lógicos, si no hubiera ser supremo, no habría fundamento efectivo y firme para seguir ciertas obligaciones correctas a la idea de la razón.
Dado que sí hay ciertas obligaciones correctas a la idea de la razón, habrá que inferir la necesaria existencia de ser supremo como fundamento de tales obligaciones.